El triste apocalipsis
Había una vez un mago, triste, que tenía el don de proyectar mundos imaginarios, podía crear criaturas holográficas, que le llamaran “padre” mas estas carecían de sustancia, de voluntad, de inteligencia… y no hacían más que recordarle a nuestro protagonista todas sus limitaciones, no lo criticaban, nunca lo hacían, aun este, las incinerara de las mas horripilantes maneras, ellas sonreían y se resignaban a su destino, sin maldecirlo, sólo se largaban, se esfumaban y ya.
Todo lo dicho por su creación era previamente saboreado por sus labios, ya nada le sorprendía, lo que le rodeaba no era más que un espejismo, que terminaba donde él lo hacía… tan aburrido, las bestias que intentaban devorarlo siempre rugían igual, la espada siempre hacía lo mismo, las canciones misteriosas, lo hacían imaginar… y por momentos volaba, pero rápidamente ese nuevo mundo caía en la rutina, dejaba de sorprenderle, en fin se estrellaba contra su creación, para seguir escuchando su estridente voz, su estridente voz, su estridente voz…
Atrapado, escupiendo azúcar al cielo, provocando una lluvia de cenizas, solo, lleno de hornamentalidades imaginarias, pero solo, en fin, un día entre sus cavilaciones reconoció en la distancia a otra como él… y corriendo se dispuso a hablarle, se fue haciendo pequeño mientras avanzaba, no estaba equivocado, se halló frente a frente con una diosa, que hacía vibrar cuanto el mago conocía, mostrándole belleza, donde él hallaba vacío, ella también estaba triste… el sangraba a mares, porqué era de su sangre que se conformaba su universo.. y con su sangre la invitó a soñar, a volar. Con su pluma, ella deconstruía su mundo, presentando imágenes duras, elegantes, cristalinas y dolientes…. Y juntos danzaron completando sus mundos, fundieron palabras… re-descubrieron la complejidad de un enigma, el no saber por completo que era o motivaba a la nueva imagen, juntos labraron, miles de utopías oníricas, en fin pasaron segundos o años, quien sabe cuánto tiempo. Ella se esfumó, él la buscó en su obra, mas la terminó comprendiendo (desde su perspectiva), matando el misterio, para terminar viéndose a sí mismo en el hueco dejado por su amada, hoy él camina, re-haciendo ese “sueño”, cambiando el pasado en la memoria, intentando dar sentido a ese “lapsus”, gritándole neurótico a las estrellas, a cualquier fuerza natural que se le manifieste… hoy llora frente al espejo intentando encontrarla… mañana se preguntará, si esa imagen, si ese espectro, fue arrojado desde sus propias entrañas, para atormentarle, para devorarle, mas se resiste a creerse… creando, creando imperfección, como su amor idealizado, creando, creando muros que aunque se encuentren en el mismo firmamento siguen, seguirán encarcelándolo.
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