Hace siete noches que el cielo nos alcanzó,
que en el cambio de sus horas me hizo dormir sobre tu abrazo.
Me tendía en tu sonrisa el amanecer más anhelado,
hasta que el clima nos quitó la sombra y nos dijo con
la tarde que era hora de partir, me hizo desear
que te cuidaras a donde llegaras, me hizo despegar
para volver a la ciudad de los horarios diferentes,
mientras que a ti te regresó a la ciudad de tiempos
transcurridos y nos volvimos a soñar cuando aquella
tarde nos hizo en el gesto más placentero, acabar
con el aire que gimieron las paredes después de
nuestras pieles que se cruzaron en la misma habitación.
tarde nos hizo en el gesto más placentero, acabar
con el aire que gimieron las paredes después de
nuestras pieles que se cruzaron en la misma habitación.
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